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El mundo se rió de Donald Trump y esto dijeron los medios

Redacción

Clarín


La mirada de tres importantes diarios sobre uno de los momentos más insólitos en el mayor foro mundial del planeta.

Se rieron.

Ni siquiera pasó un minuto de discurso. Se rieron.

En el escenario más grande del planeta, con más de 100 líderes mundiales junto a sus ministros, embajadores y dignatarios de toda estirpe, mientras las cámaras de los medios de casi todos los países trasmitían el discurso en varios idiomas, se rieron.

En estos términos comienza una nota de The New York Times sobre acaso la única vez que en un foro mundial del nivel de las Naciones Unidas, los líderes mundiales se ríen en la cara de un jefe de Estado. Es más, en la cara de “El” jefe de Estado: el presidente de los Estados Unidos, y de sus logros.

Según el Times, para Donald Trump pudo parecer un golpe menor, pero la risotada “en la ONU, resonó”.

Mira el video aqui… blob:https://api.vodgc.net/9cefcf21-56c3-49f0-90b1-321f407080eb

Para el final del día, la risa de los líderes mundiales ante los logros de dos años de gobierno de Trump (“los mayores que cualquier otro gobierno en la historia de  EE.UU”, según dijo), había eclipsado toda otra parte del discurso del presidente, incluso sus amenazas a Irán, a China y a Venezuela.

The New York Times desempolvó un viejo tuit de Trump de 2014 en el que escribió “Necesitamos un presidente que no sea el hazmerreír de todo el mundo”, en alusión a Barack Obama.

Pero el mundo, dice el diario, aún se ríe. 

En realidad, todos los diarios alrededor del globo se dedicaron a cubrir las risas de los líderes mundiales, mostrando el momento exacto en que la audiencia se mofaba de un orador sorprendido, que pareció tomárselo con calma diciendo: “No esperaba esta reacción, pero está bien”. Lo cierto es que no está bien, opinó el británico The Guardian.

Según dice este miércoles The Guardian, Trump no perdonará las sonrisitas en la ONU. El multilateralismo que tanto desprecia no puede darse ese lujo. Y lo más probable es que el presidente y sus fervientes seguidores (a quienes iba dirigido el discurso, en realidad) estén determinados a borrar las risas de las caras del enemigo “globalista”, escribió el diario británico.

“La gente de verdad se rió del presidente”, tituló el Washington Post, aclarando que el presidente sufría así el destino que tanto había temido.

“El presidente Trump siempre ha argumentado que Estados Unidos ha sido aprovechado por otras naciones, un ‘hazmerreír para todo el mundo’, dijo en Twitter en 2014, y su ascenso político se basó en la premisa de que tenía la fuerza para cambiar eso”, escribió el Washington Post.

“Pero en la Asamblea General de los Estados Unidos el martes, Trump recibió un castigo en el escenario más grande del mundo. Al pronunciar un discurso que buscaba establecer la ‘soberanía’ de los EE.UU. sobre los caprichos y las necesidades de otras naciones, el momento triunfante del presidente se vio empañado en el primer minuto cuando se encontró con la risa, a su costa”, agregó.

Según el Post, el momento no solo fue vergonzoso. También golpeó una de las afirmaciones más fantasiosas de un presidente que, según los verificadores de hechos del Washington Post, hizo más de 5.000 declaraciones falsas o engañosas desde que asumió el cargo.

En las Naciones Unidas, la afirmación de Trump de haber hecho más en menos de dos años que la mayoría de los 44 gobiernos anteriores desafió cualquier límite de la realidad, o arrogancia. La diferencia era que él no estaba hablando con una sala llena de simpatizantes emocionados, usando al gorra roja de MAGA (Make America Great Again), que lo alentaban, siguió el Post.

Para los críticos del presidente, hubo sensaciones encontradas: el desagrado de que el mundo se riera del jefe de la Casa Blanca, y al mismo tiempo el alivio de que por primera vez Trump veía cómo lo ven desde afuera.

Las redes sociales no se perdieron el plato. Y le cayeron encima con sorna.

Para la tarde del martes, según escribe el Washington Post, Trump proyectaba un aire despreocupado, diciendo a los periodistas que su alarde en el discurso “tenía la intención de provocar algunas risas”. Pero la mayoría de los observadores no le compraron eso a un presidente que rara vez se ríe de sí mismo y cuya expresión predeterminada es una mirada implacable.

“Tuvo que doler”, dijo Wright, analista de Brookings Institution. “Fue en cámara y fue espontáneo. Fue en uno de los escenarios más grandes del mundo”.

Fuentes: The New York Times, The Guardian y The Washington Post

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